Lo difícil de empezar

lunes, 11 de enero de 2010
Y tan difícil es que hace más de 30 minutos que estoy pensando en cómo empezar. Pero siempre se comienza de alguna manera, de hecho lo acabo de hacer.
Venía en el colectivo de regreso a casa y pensaba en cómo comenzar a decir ese algo que quiero decir, ese algo que no sé qué es ni cómo se dice, ni a quién decirlo, ni porqué decirlo. Y pensaba en cuántas veces quise decirlo sin saber la manera o el motivo. Ese mundanal adentro mío. Y la señora sentada que lleva una bolsa con algo adentro que se mueve, y qué le pasa a la gente que se ofusca porque desde la bolsa hay ruidos de gato, ¿qué culpa tiene el pobre gatito si no tuvo que pagar cospel?. Y el señor a mi lado que me respira en el cuello, cuyo cuerpo cansado por el tedio del día y de la rutina, vestido de traje y corbata, duplica los 38ºC de temperatura que azotaron a esta solitaria tarde de enero de la city cordobesa. ¿Y qué andarás haciendo ahora?. Y esos números del boleto, que si los sumo, juego a encontrar la inicial de tu nombre en el alfabeto para creer que estás pensando en mí. Y qué ganas de llegar a casa para tomarme unos mates y ver si en mi correo electrónico he recibido un mail de mi hermano que está en Perú. Y qué será del Principito que dibujamos con mis hermanitas? seguirá colgado en la pared de su cuarto?. Mi anillo, ese anillo redondo y verde que parece un mapa mundi físico, no político; ese anillo que dejé en la mesa y que no encuentro, creo que lo perdí. ¿Y cuántos eran los colores que tiene el arcoiris?. Y mi vieja, que más que de fierro está hecha de oro, que me banca mi mal humor al llegar a casa, o al irme o al quedarme, le mezquiné sonrisas últimamente, ella no se lo merece. Y qué dura he sido conmigo misma en estos días, sin saber perdonarme esos pequeños descontroles que tantas veces he deseado tener. Mis contradicciones. ¿Y qué habrá sido de ese sueño de viajar?. ¿O del cd del loco Sabina?. Y qué ganas de leer otra vez el Capítulo 7 en el que la Maga y Oliveira se funden en un beso sideral, que de tan bien descripto que está, se me activan los sentidos, y me parece que es un beso de color azul con matices de rojos, que suena a melodía desencadenada, sabe a manzana, huele a piel de mar, y siento que meto la mano en un tonel de uvas a punto de convertirse en vino. Miro mis uñas y recuerdo que tengo que limarlas. Mañana voy a salir a caminar bien tempranito. Pero con seguridad el trabajo que le hice a mi jefa estuvo bien hecho, aunque no me convenció el diálogo con ese cliente; no soy la que deseaba ni la que esperaba, estoy enojada conmigo misma, debería, debería ser....o hacer...o deber...o tener...Bahh ¿Y qué comeremos esta noche en casa?, está lindo para una ensaladita!. Y qué linda la sonrisa de ese hombre con la camisa celeste desabotonada que está amarrado del volante como si fuera un salvavidas en medio del océano, qué linda su sonrisa cuando le dije "Buenas tardes Sr. colectivero" y le entregué mi cospel. Y si sigo pensando en tonteras, me voy a olvidar de tocar el timbre para que el Sr. colectivero me abra la puerta en mi parada, pero cómo cuesta tocar el timbre con mi mano acalambrada. Cúanto revoltijo adentro mío, cúanto mar desconocido y sumergido. Diría mi sabio y viejo amigo: "Ese mar de fondo que hay en tu corazón". Hay un mar adentro de otro mar en la profundidad, hay un mar de ruidos silenciosos que mucho tiene que decir, que esconde un grito para el viento de la superficie que cree que el mar, por mostrarse apaciguado en su soledad, es un mar inexistente. Pero es, existe y mucho tiene que decir...

2 Gotitas:

JiMe MaffRaNd dijo...

Escribir a veces ayuda a pasar en limpio pensamientos que no quieren ser repensados… que sólo buscan salirse por un rato. También es una manera de transportar el pensamiento a una acción. Escribir es una linda manera de dejarnos ser fantasía, jugar con nuestros alteregos, ser ficción, ser protagonistas de vidas robadas. Escribir ayuda a otros, cuando interpretan nuestras palabras como reflejos propios. Escribir es un pequeño espacio sin tiempo, donde por un rato las palabras cobran sentido con ideas (o era al revés?). Escribir genera perdida de energía usada y nos colma de vidas nuevas… es como morir en cada texto y nacer desde allí mismo, como ave fénix que no conoce el fin, es trascender. Escribir amiga es un placer que compartimos… y leerte, leerte es un placer que quisiera guardar sólo para mí en un acto de egoísmo puro, por suerte sos inteligente y sabes educarme. Felicitaciones por el Blog nena!!! Te quiero muchísimo!

Marce Paradela dijo...

Gracias querida amiga! Las palabras de otra escritora merecen mi mayor respeto. Escribir es todo eso y mucho más. Pero sobre todo...es la patria que yo elijo, hoy.