Mostrando entradas con la etiqueta Fulanos y menganos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fulanos y menganos. Mostrar todas las entradas

Cerati Style

viernes, 11 de mayo de 2012

Estamos entrando en la zona de promesas y me da algo de miedo. Quisiera pensar que no existes, que nunca planeamos hacernos daño, que nada fue un truco de apariencias. Teníamos todo para usar este amor como un puente, pero osamos quebrar la calma y de repente tu inconstancia dejó de ser  algo heroico, para ser algo enfermo. Del fuego vino el diluvio, ahí va la tempestad, ya parece un paisaje habitual. Debe ser el hábito de esperar que algo quiebre el unísono. Y ahora arrojo palabras contra la pared, llego hasta el final pidiéndote algo dulce pero vuelves a dejarme sola, y mi alimento son las cenizas de una noche larga, donde alguna vez nos revolcamos en un jardín por donde nadie pasa.

Lo más resbaladizo es creernos sin memoria. Yo aún prefiero seguir tus pasos, yo te prefiero. Creí que si me probabas verías que todos somos adictos, pero no es soberbia…es amor poder decir adiós. Quizás deba tomarme una revancha para asegurarme de que cuando pase el temblor…comprenderás que todo es mentira, que la poesía es la única verdad, que sacar belleza de este caos es virtud. Ahora hay un té para tres esperándonos. No vuelvas sin razón…no vuelvas porque estaré a un millón de años luz de casa. Aún tengo al sol para besar tu sombra.

(Palabras tomadas prestadas de un grande - Dic 2010)

La Razón

viernes, 8 de julio de 2011
La hoja en blanco. Y ella que no puede, o no debe o no sé qué. Está enojada, y lo grita por todos lados. Siempre es consigo misma, pero esta vez parece que es con vos. No puede pensar, no puede hacer lo que tiene que hacer, se le congela el pensamiento, y pasa de la emoción a la decepción, de la tristeza a la alegría en apenas un par de horas. Le dan ganas de hacer pero le parece que siempre es mejor no hacer, ya la pasó a ésta. No quiere otra más, pero tampoco quiere volverse de acero, impermeable, inalcanzable…no quiere eso. Le gusta sentir, se anima a sentir. Y se pone a prueba, se transforma en lo que querés que sea, y funciona…hasta ahí. Siempre es hasta ahí, lo que es…no puede dejar de ser. Está a punto de volverse.

Quiere leerte el capítulo 7 en el oído, quiere rayarte la espalda con sus dedos…y no la dejás. Vuelve a ser una isla, en medio de la insularidad…la otredad le resulta ajena, es un mundo adentro de otro mundo, un mar en la profundidad del océano. Y no te animás. Pero si, pero no. Cuando te vio, se enamoró, y desde entonces la canción no deja de sonar. Se emborracha para no pensar. Tus manos, la sonrisa, lo que hay que no se ve, pero que está semioculto, atrás de la persiana americana. Todo se vuelve irreversible, irrefutable, inalterable, ineludible, insuperable, insostenible. Y yo…que no se, ya no se más. Lo sabía y ahora ya no lo se. Le trato de explicar lo que debe hacer, la trato de dirigir a fuerza de estratagemas; le explico que 1 + 1 = 2 y que no hay nada más absoluto, y no hay caso…no sabe de matemáticas, no me sigue. Es que en el centro de su izquierda, el bombeador, me declara la guerra, me dispara a quemarropa con grandes dosis de sangre, y no me deja susurrarle la táctica, la receta infalible. La veo desvanecerse, hay un par de músculos que se vuelven de gelatina y le quitan contundencia, solidez. Es que te pusiste a su lado y ella está a punto de desvanecerse. Yo me doy cuenta, empieza a temblar y la estupidez se aprovecha de ella; la ayudo a racionalizar y el bombeador me diluye las palabras, siento como que le hablo adentro del agua, censurada por el fluido, y entonces no me escucha. Me veo a mí misma casi drogada, empiezo a mandibulear, ese maldito corazón!. Ya está…no hay caso, no puedo neutralizarlo, ella no quiere pensar, solamente quiere sentir. Sentirte meterte adentro de ella, despacito, como venís haciendo…pero a paso firme, con tu corazón. No la dejes, dale la mano y salgan a caminar. Haceme caso, no tiene lógica lo SE, tanto lo SE...pero haceme caso...dale la mano. No la dejes. Yo ya me perdí...

Oasis

jueves, 3 de marzo de 2011
Yo quería ser tu oasis.

Es mejor recordar lo bueno

sábado, 26 de febrero de 2011
La nostalgia es un río revoltoso cargado de sustancias del pasado que circula por la sangre, incesante. Es mejor recordar lo bueno, pasar la memoria por un colador imaginario y quedarse con la materia orgánica, donde hubo vida, magia y poder de sanación, e incorporar al porvenir esos pedacitos de momentos. Recordarlos con la misma gracia con que un niño recuerda lo divertido que fue cumplir años porque siente ansiedad por volver a cumplirlos. Recuerda con felicidad...

Lo mejor es recordar lo bueno…
Las cosquillitas de la estela de tu paso…
Las noches de burbujas de champagne, perfumes de ocasiones, rubores y labiales, trajes y corbatas y miradas de conquista…
Las sambitas del norte en mi oído, besos y caricias que jugaban a las escondidas…
El primer amor consumado en silencio entre ollas y cubiertos…
El sonido del teléfono reclamando mi atención, tu voz cantada metiéndose en mi cuerpo…
Las visitas en los baños, las cocinas, los sillones…
El desafío de colonizarte a fuerza de besos ponzoñosos y caricias estremecedoras sobre tu espalda…
El trayecto en segunda y en tercera de aquella madrugada sin embrague...
Las ganas locas de convertirte en mi reinado, de enseñarte el imperio de la dulzura, el arte de dar y recibir, el poder de la entrega…
La complicidad en la rutina, la diversión de los encuentros, las decisiones compartidas...
La paz al despedirte…la ansiedad apaciguada por la sensación aferrada a mí de que habría mucho más y mejor…
Los correos que cruzaban el océano para burlarse de la distancia…
El artilugio platónico de sentirte respirar a mi lado en esas noches de ausencia y mandarte abrazos voladores…
Los días en que quererte era mi pasatiempos...
El sabor de la locura de renunciar a todo para tocarte...
La magia del avión aterrizando en tu guarida…
Los besos en París, el deseo que pedimos en la Fontana, el helado de la playa, la noche disfrazados de mendigos y de trenes, la bruja del 71, el encuentro fingido en esa esquina romana, los colchones sobre el piso de tu cuarto, el desorden de la ropa de los dos toda mezclada…
Las fotos en la ruta de tu norte, la visita silenciosa en la cama de tu casa para regalarme la contención de tu abrazo sin que ellos lo notaran…
Y un intento de alejarnos…
La sabiduría del tiempo transcurrido, la adrenalina del reencuentro, de contarte las aventuras vividas, las ganas de volverte a ver, el sonido de los fuegos artificiales, tu acercamiento, la catedral, el abrazo reconciliador…
El comienzo de lo nuevo, la esperanza del después…
La realidad en carne viva como escenario de la nueva obra, el papel de protagonistas principales, la posibilidad de entregarnos otra vez, los proyectos compartidos, las ganas de acompañarte en tu camino…
El intento por hacer que el amor nos quede bien, la grandeza de volver a vernos dispuestos a rescatarlo del olvido, revivirlo y complicarnos los días juntos, la apuesta, el desafío de querernos...
El acuse de mi piel con cada paso de tu mano, la contemplación de tu cuerpo dormido, los lunares de tu espalda, el comienzo de la noche llena de promesas, la insistencia del "quedate un ratito más", el agobio en la mañana de mi cuerpo tatuado con tus manos, las cicatrices pasajeras de tu paso por mi sustancia, el olor a vos sobre mi piel... 
El calor de tu mano en el teatro jugando a ser los novios perfectos, la risa, el abrazo tímido en el parque, la conversación reveladora de la última noche entre las sábanas prestadas, el ruido de la lluvia por la ventana…tu dulzura, la que sé que hay en vos…

Lo mejor es recordar lo bueno…mientras la desolación pasa y la tristeza pretende hacer campamento a orillas de mis pensamientos. Es mejor recordar lo bueno para endulzar el mal sabor del amor postergado, la miel que quiso ser y no pudo. Cuando, como dice el poeta: al punto final de los finales no le quedan dos puntos suspensivos.

La danza del encuentro

sábado, 20 de febrero de 2010
Sucedió en otro tiempo y en otro lugar, ni muy lejos ni muy cerca, tan sólo fue un momento en la inmensa humanidad. Se apagaron las luces o las velas, simplemente oscureció. Sin poder verse, parados frente a frente, él la sostuvo por la cintura con su hábil brazo y fue recorriendo la más fina envergadura de su cuerpo, hasta apoderarse de él y transformarlo en su reinado. Ella, entregada al estremecimiento acusado por los cabellos de su piel, fue arqueándose lentamente. Levantó su pequeño brazo como apoyándolo en una nube invisible de aire hasta que, por ese irrazonable fenómeno, otra mano se dobló sobre la de ella, envolviéndola en una perfecta coincidencia. Quiso avanzar, pero una pierna se lo impidió. Estaba acorralada, secuestrada por la misma libertad, poseída por el cuerpo del otro, imantada y sin respiración. Hubo un suspiro cuando ambos levantaron sus cabezas...y se miraron. Era la posición más sublime de sus cuerpos, la existencia más absoluta, dos cuerpos energéticos a punto de liberarse sólo con un aleteo, un susurro, un pestañeo. Todo estaba quieto y en silencio, los cinco sentidos celebrando la comunión, la tierra girando y entonces...empezaron a bailar.
Año 2006

El te quiero que yo quiero

sábado, 6 de febrero de 2010
Quiero que quieras que te quiera, que quieras dejarte querer. Quiero que quieras quererme sin te quieros obligados, con te quieros nacidos del querer, o de un querido sin querer, que no es lo mismo que no querer. Quiero que quieras decir te quiero como queriendo decirlo sin querer. Quiero que me quieras sin saber que me querés, sin querer quererme con conocimiento, sólo queriendo quererme con instintos. Quiero quererte con te quieros desmedidos y espontáneos, y quererte cada vez que quieras que te quiera. Quiero quererte sin incertidumbres y sin necesidad de posesión, quererte con un quiero libre y solitario que te quiere cada vez que te dejás querer...

Serás ficción

martes, 12 de enero de 2010
Esta noche quiero soñar otra vez con vos. Así puedo, por un instante, como un fotógrafo, sacarte de la realidad y encontrarte nuevamente. Voy a conquistarte con ficciones. Voy a soñar con tu rescate, con esa noche en la que me salvaste de la locura y del desamor. Voy a soñar con tu mirada, con esos ojos que aún no se deciden qué color quieren ser. Con tu sonrisa dibujada, siempre a punto de convertirse en pura risa. Con ese aire de pibe simple que me desarma con simplicidades. Con todo lo que no supe de vos y con esas ganas de saber que me quedaron. Voy a soñar con los besos que no fueron, con las manos que no se tocaron, con el perfume que no derramé en tus sábanas, que me quedó lleno sobre mi repisa. A ver si al menos todo eso que no fue, me lo imagino en un sueño y lo convierto en ficción. Ya nos cruzaremos por ahí...