DIA 31 - 11.06 a.m. Playa del Carmen

martes, 30 de marzo de 2010
Cambiando paradigmas, asimilando procesos, comprendiéndolos, aceptando sensaciones, sintiéndolas. Viendo más allá, donde el cielo ya no es celeste sino galaxia, pero galaxia disfrazada de celeste, me lo creo porque lo imagino y porque mi imaginación fabrica nuevas realidades. Mirando el punto central. Y en el medio del proceso...dos mujeres interactuando en un local de accesorios femeninos (pulceras, collares, cintos), tocan los objetos y una lleva uno de ellos a su nariz, para olerlos, por qué? Esa acción intuitiva e inconsiente, primitiva si se quiere, de querer meterse el mundo por la nariz. Quién no lo hace?.
Pienso en mi huída. En la facultad me explicaron el fenómeno turístico: inversiones exógenas en países subdesarrollados que se llevan los ingresos para devolver el capital a sus países de orígen y romper burbujas de jabón de una mano de obra poco calificada que veía tocar el progreso con la punta de sus dedos; grandes resorts, ostentaciones y shows capitalistas, consumismo, la locura de lo inmediato y la imperiosa necesidad de fotografiar un momento, filmarlo al instante para exponerlo en una pantalla y vivir las emociones después, en casa, en la tele o en la micropantallita de la máquina de fotos. Emocionarse por un camino que ya fue recorrido, o simplemente no emocionarse nunca. Es el viaje imposible. Estar en otro lugar, que es un "no lugar", como en casa o mejor que en casa, sin estar en casa. Una irrealidad.
Playa del Carmen es un globito que pincho con la punta de mi libro cuando piso la playa en mi hora de descanso o antes o después, de día o de noche, y me siento a oler el mar, ese mundo introvertido y reservado que todavía no ha entrado al mercado... 

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