La Insularidad

lunes, 15 de febrero de 2010
Estar conmigo, salirme de mí, verme desde afuera. Sentirme una isla, un pedazo de continente, sola, separada de la otredad, en otra parte. Salir del fondo, aparecer en la superficie. Y querer ser descubierta, encontrar la huella que deja el otro, sutil pero profunda. Pedirle al viento que la sople, que la borre momentáneamente; o a una ola, que me roce, que me erice con su tacto, burlándose de lo duradero, de lo perpetuo. Sentirme sola pero acompañada de mí, solamente juzgada por la noche, como un artista que sólo cuenta con las estrellas. Y sumergirme otra vez en la profundidad, descubierta ya por el paso del otro, contaminada por sus huellas.
Si vuelvo a salir a la superficie no seré continente, volveré a ser isla solitaria
pero esta vez en-medio-de-la-insularidad.

Dejá tu gotita